¿Cómo decides adoptar?

Todos tenemos un motivo que nos hace adoptar. En nuestro caso fue algo pensado, cada uno por su parte, desde siempre. Yo recuerdo que fueron unos vecinos los que, de repente un día tenían un hijo de unos seis años, imaginad, yo tenía unos quince años y no entendía nada. Mi madre me lo explicó y me impresionó. Acababa de descubrir que había otra manera de formar familias. Mi marido, por su parte, vivió algo similar, una adopción en su familia y también se sintió de igual manera. Así que al pensar en formar nuestra propia familia, ambos lo teníamos claro.

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Elegir nacional o internacional, país… Las primeras dudas que nos van a surgir son estas. Decantarnos por adopción nacional o internacional. Eso es algo que debemos estudiar muy bien y nadie nos pueda dar la respuesta ya que debemos crear el perfil de adopción dependiendo del proyecto de familia que tenemos en mente. Nosotros nos decidimos por Etiopía. Una vez nos aseguremos que nuestro perfil encaja en nacional o en el país escogido, el siguiente paso será decidir el perfil

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Cómo decidimos el perfil que queremos solicitar. En este paso hay que ser muy realistas y muy conscientes de lo que estamos solicitando. La ICIF que después nos valore será quien tendrá la última decisión en función del estudio que haga sobre nosotros. En nuestro caso apostamos por un grupo de dos hermanos, de 0-6 años, de Etiopía. Teníamos claro que adopptaríamos dos hijos y tanto por nuestra edad como por nuestro entorno, dos niños algo mayores encajaban perfectamente. Así que esa fue nuestra decisión, la ICIF lo consideró adecuado y a los dos años llegaron nuestros niños.

La adopción es un proceso muy largo y duro, y aunque el resultado es increible, la decisión debe ser tomada muy a conciencia y estar muy seguros.

Manifiesto de familias adoptivas

He creado este manifiesto para poner en común esas situaciones que nos pasan y que no siempre reaccionamos con la misma paciencia. En los años que llevo vinculada a la adopción, me han pasado miles de situaciones como las que expongo. Sé que a otras familias les ha pasado lo mismo. En ocasiones reaccionas con más paciencia y en otras no tienes tanta. Pero son situaciones que se repiten una y otra vez.

Ser padres adoptivos es sinónimo de recibir preguntas libres e indiscretas. Eso no lo entiendo. Aún no sé por qué se desencadenan esas preguntas, pero es algo que pasa. La palabra adopción da un “derecho” especial a poder preguntar lo que plazca. Yo no lo entiendo. Puedo comprender que haya quién sienta curiosidad y que pregunte, puesto que el tema le resulte desconocido. Pero hay ciertas preguntas, de nuestra intimidad o de la de nuestros hijos, que no las entiendo.
Hay quién cree tener cierto derecho a opinar. Para mí eso es impertinente y no lo permito, menos ante mis hijos. Nos encontramos con situaciones realmente alucinantes cuando, en pleno momento emotivo de comunicarlo, alguien te suelta un: “¿negros?… ¿y por qué no una chinita?”. Todos buscarían otro perfil, otra nacionalidad, lo harían de otra manera, todos opinan. Y no depende de una cuestión de cultura, es una cuestión de impertinencia. Eso no lo da estudiar, lo da la mala educación. Por eso, yo propongo ponerse una vez roja antes que cien amarillos y ante nuestros hijos.
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Los padres que tenemos hijos adoptivos no somos una ONG. Otra situación muy habitual es aquella en que nos ven como si fuéramos los salvadores de la especie. Frases como: “vais a salvar a esos niños…” o “ya pueden estar agradecidos…” las vamos a oír a lo largo de toda nuestra vida y nos vamos a cansar de repetir que eso no es así. Sólo somos unos padres que cuidamos de nuestros hijos. Después suelen venir las preguntas sobre lo que nos ha costado la adopción, preguntas sobre el pasado de nuestros hijos, su origen, su vida familiar, etc.
Somos una familia que llama la atención, hay que acostumbrarse. Somos conscientes de ello. Al entrar en algún lugar la gente se gira y nos mira. Yo ya lo doy por hecho. Entramos nosotros con nuestra preciosa niña de Bielorrusia, con esa estatura y esos maravillosos ojos verdes, y nuestros niños, con su preciosa piel negra y su pelo rizado. La mezcla es bonita y llamativa. Es normal que se giren. Lo que no es normal es que nos convirtamos en el centro de atención durante toda la cena. Mi hijo mediano se agobiaba mucho los primeros meses: no quería comer ni quería ir a ningún sitio. Al final, cada vez que volvía a pasar, opté por exclamar : “buffff… ya me están mirando otra vez, ya sabía yo que estaba muy guapa hoy”. Así empezamos a reírnos poco a poco y él se sintió mejor. Ahora, cuando llevan un rato mirando, ¡él saluda!
Deberíamos zanjar todas estas situaciones en el primer momento en que ocurren. Nosotros lo hacemos con educación… ¡y con humor! Hemos creado este manifiesto para recordar que, siempre con educación, debemos responder ante cada situación como se merece. Tendemos a sentir vergüenza ajena y no contestar como la situación lo requiere. No olvidemos que lo que estamos protegiendo es el bienestar de nuestros hijos y eso es lo más importante. Si lo tomamos todo con un poco de humos, mejor para todos.
Por suerte hay gente maravillosa que nos sorprende por su talante. De estas personas es de quiénes debemos aspirar tanta energía positiva como podamos para inculcar a nuestros hijos que no todos son iguales.
Espero que este manifiesto os sirva para encontrar una sonrisa cuando os veáis en estas situaciones….. descargar Manifiesto

 

 

Bodas azul mandarina: un amor mediterráneo que trae su primer bebé

Este post de hoy es un pequeño homenaje. Y ese homenaje es a una pareja muy especial para mí porque les cogí un enorme cariño. Siempre hay algunas parejas con las que, por lo que sea, tienes un vínculo especial. Te unes a ellos de una manera distinta al resto, supongo que por ese feeling que no sabemos describir. Justo acaba de hacer un año que se casaron y con ellos vivimos de todo: risas, lágrimas, desesperos, enfados… no nos faltó nada. Con todo aquello, esta fue una de las bodas más bonitas que hemos vivido.
Hay personas que rebosan amor. Recuerdo cuando llegaron a mí. Recuerdo aquel primer encuentro en Barcelona: nos sentamos, hablamos y empezamos a crear aquella boda tan especial. Profesionalmente era un reto y personalmente aún lo era más por el vínculo que acababa de crear con ella, con J. Me pidió cosas imprescindibles para ellos y nos pusimos a luchar para conseguirlo. Les busqué lugares y lugares hasta que di con el más especial y les encantó, era su lugar. Buscamos la decoración mediterránea que tanto deseaban. Estaban llenos de ideas, así que me lo pusieron fácil. Mientras dábamos forma a su día, ellos paralelamente daban forma a su vida consolidando ideas y proyectos. Todo ello rebosando amor cuando cada vez que se miraban. Así les veíamos. Todos hicimos que el día fuera perfecto. Todo era alegría, todo estaba como debía estar. En esta boda tuve muchas veces un nudo en la garganta: al ver los nervios de él cuando cogió a su madre del brazo para entrar, al verla llegar a ella, tan bonita, tan contenta, preocupándose por todos, al ver sus tiernas miradas durante la ceremonia y cuando veíamos a los invitados buscarnos para felicitarnos por esa noche, por la decoración… ¡por todo!
Fue una boda de primeras veces. Primera boda en la playa, primera boda en aquel espacio tan especial, primera boda tan informal, primera boda como azul mandarina . Vivimos juntos un montón de cosas por primera vez. Aquí os enseño un poquito de aquel día: Una boda entre estrellas de mar y tul

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Y primer bebé en azul mandarina. Trajeron al mundo a su pequeño, M. Un niño maravilloso que hace pocos días nos presentaron y que, cosas del destino, comparte nombre con el pequeño de mis hijos. Este niño se ha convertido en el primer bebé nacido en azul mandarina y eso, unido al enorme cariño a sus padres, le hace un niño muy especial para nosotros. Esta es una de esas cosas que hace grande este trabajo, que formas parte de historias bonitas, de momentos inolvidables.

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R & J, quiero agradeceros vuestro cariño y daros la enhorabuena. Ahora ya estaréis viendo que la vida aún podía ser mucho más bonita que aquel día tan maravilloso que compartimos, el de vuestra boda. Que aún podíais rebosar más de amor y que esto sólo acaba de empezar. La vida os va a traer cosas bonitas. Disfrutad mucho este momento, sed felices, tanto como merecéis, que me consta que es mucho. Y, sobretodo, disfrutad de cada etapa que vais a vivir con vuestro niño. Desde aquí os deseamos toda la felicidad y salud del mundo!!

Bienvenido, M!!!

 

 

Esta es mi historia de adopción: un viaje muy profundo al corazón

 

 

Como ya saben todos los que lo han vivido, explicar mi proceso de adopción es hacer un viaje muy profundo al corazón. El proceso de adopción es duro, largo y requiere de una fuerza mental que nadie espera hasta que se ve inmerso en él. Me resultaba graciosa la gente que me decía que me ahorraba un embarazo, los mareos, etc…Nadie sabe que esto es mucho peor: no notamos sus patadas de vida dentro de nosotras, no sabemos cuándo podremos abrazarles ni si, en nuestra ausencia, alguien lo hace cuando lo necesitan.
¡Cuántas dudas surgen durante el proceso! Esta es la parte común de todas las adopciones: las dudas. La incertidumbre es algo que sabemos que existe en este proceso y, para lo cual, creemos estar preparados. Pero nada más lejos de la realidad. Yo recuerdo que dudaba de todo: si sabría hacerlo, si al ser mayores llegaría ese vínculo familiar, si la raza, si yo, si la casa, si…si…si… Leía absolutamente todo lo que caía en mis manos referente a la adopción y mi madre me acompañaba en esa tarea. Buscaba y rebuscaba información y participaba en foros de los que conservo grandes amistades.
Es muy importante sentirse acompañado. Y nadie te puede acompañar mejor que las personas que están pasando o han pasado lo mismo. Nadie más te entiende bien. Como he explicado antes, yo era usuaria de foros de adopción: entraba, me desahogaba, leía a otros, intentaba ayudarles y hacíamos un “yo tiro de ti cuando tú no puedes” que al final acaba uniendo y ha hecho que, algunos de aquellos foreros, ahora sean casi familia. Yo recomiendo compartir siempre tu dolor, tus nervios y tu ansiedad, porque la incertidumbre es muy dura.

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Pero toda espera tiene su recompensa… ¡su foto!. Llega un día en que te llaman y te dicen que tienes asignación. Esa espera que te ha quitado el sueño durante tantas noches. Yo el día de la asignación salí de casa en zapatillas, no podía ni pensar. Parece que no llegas nunca y cuando te sientas y ves su foto, en mi caso eran dos en una, es indescriptible. Es miedo, es responsabilidad, es emoción, es ilusión. Y desde ese momento los sientes tuyos. Y ahí empieza la locura de ese viaje del corazón.
Es el momento de ir a buscarlos. Esa parte para mí fue la peor. La espera hasta el viaje, poniéndoles ya cara, se hace difícil. Aunque mi espera fue muy breve tal y como, por desgracia para las familias que esperan, están ahora las cosas. Preparativos, compras, despedidas… Todo es pura emoción. Y una vez subimos al avión y me abroché el cinturón mi marido me dijo: “ahora sí, nos vamos” y se me hizo un nudo en el estómago que tardó meses en desaparecer. Luego llegas allí, te ubicas y llega el momento de conocerlos. Momento intenso donde los haya. De nuevo ilusión, miedo, responsabilidad…si alguien no siente amor en el primer momento, que no se asuste, pues eso llega con el tiempo, sin darte cuenta, con el día a día y los momentos compartidos.

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Y todo empieza en la vuelta a casa. Dicen que eso es el fin del proceso. Para mí fue el principio. Y como todas las cosas novedosas y desconocidas son difíciles y duras. La adaptación es un proceso lento, largo y que hay que trabajarlo mucho. Fue en esos días cuando más me alegré de haber leído tantos libros y, en especial, que mi madre también los leyera, ya que cuando yo no estaba muy centrada ella me recordaba esos detalles que yo pasaba por alto.
Poco a poco se construye la familia. Con muchas risas, llantos, insomnios, ilusiones, muchísima paciencia, empatía…un día te sientas en la mesa, miras a tu alrededor y, de repente, ya sois una FAMILIA
En azul mandarina ya vivimos este proceso que ahora muchos estáis viviendo o habéis vivido. Es por este motivo que queremos crear un grupo en el que podamos hablar y compartir. Sentiros libres de dar vuestra opinión, compartir dudas desde el punto de vista de la experiencia vivida, no como profesionales, sino como padres que lo vivimos en primera persona. Podréis descargar un formulario (aquí) que podéis completar y enviarnos a nuestro correo info@azulmandarina.com con algunos datos. Cada miércoles os iremos proponiendo temas para poder desarrollar entre todos.
Vamos a ayudarnos entre todos. ¿Te animas? ¡Te esperamos!

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