Un día B con un precioso jardín como testigo

Esta boda fue muy especial para nosotros, por motivos personales.

T es un chico tierno, amable y de un trato muy pausado y tranquilo. R, es un terremoto, con un gusto muy selecto y una risa muy contagiosa; siempre a la última en tendencias. Así que en esta boda buscamos que se reflejaran los rasgos más característicos de los novios; modernidad, tranquilidad y el buen gusto.

Se decidió que el lugar fuera de montaña, con unas vistas espectaculares y grandes espacios naturales, pero huyendo de lo tradicional.

Fue una ceremonia civil muy emotiva, en un pequeño espacio verde muy íntimo del jardín. La nota poco convencional, además del maravilloso espacio, se puso en la celebración. Las mesas estaban colocadas en un enorme jardín con grandes vistas y no había un sitting asignado para cada invitado. Ellos mismos se agrupaban y creaban su propia mesa para disfrutar de un delicioso menú. Los novios querían que fuera una celebración familiar, que sus invitados se sintieran como en casa y así fue.

Al equipo de azul mandarina le encantó poder disfrutar esta boda por fuera y por dentro.

Fotografía, Alphelia produccions