Una boda entre estrellas de mar y tul

Esta boda nos planteaba un reto muy especial; una boda en la playa, totalmente informal, original, divertida y, lo más importante para los novios, con una estupenda gastronomía. Buscamos localizaciones por gran parte de la geografía catalana hasta dar con un espacio que se acercara a lo que ellos habían soñado. Encontramos un lugar único, con una exquisita cocina y más que original… ¡era la primera boda que se organizaba allí!

Tras 12 meses de preparativos y decisiones llegó el día B y los nervios dejaron paso a la emoción. Todo estaba espectacular, con una temática inspirada en el mar y acompañada de grandes olas de diversión.

A la hora prevista, la habitual calma de R desapareció dejando paso a una risita nerviosa y un respirar hondo con mirada puesta al mar, mientras esperaba a su futura esposa bajo aquel precioso altar de bambú y tul. Cuando J llegó y se acercó a él empezó una muy emocionante ceremonia, donde no se dejaron a nadie por recordar y mencionar.

Una vez dicho el “sí quiero” empezó la gran fiesta, con actividades tan singulares como la posibilidad de hacer wakeboard para los valientes que se animaran. ¡Y fueron muchos!

En este evento no hubo mesas, no había asientos asignados, todos cenaban en el interior del espacio, fuera, a su antojo… como realmente les apetecía. Eso sí, con un menú muy selecto y unos embutidos representativos de la tierra del novio en honor a los invitados que hicieron el esfuerzo de viajar para estar ese día con ellos.

Fue una boda muy jovial, llena de detalles para todos, de esas en las que ves a todo el mundo con una sonrisa de oreja a oreja. Pero fue fácil porque, como siempre les decimos a R&J, ellos rebosan amor.

Fotografía, Jordi Canals y azul mandarina